No quise precipitarme porque en la puerta del horno se quema el pan, pero ayer anticipé que podría ser uno de los días más felices de mi vida y así fue. Justicia divina y premio el esfuerzo de los jugadores que tuvieron un año excepcional, el mejor que he visto, y premio también a nsotros, los sufridos hinchas.

Sí señores, somos campeones otra vez! Y qué bien se siente. Sensación sólo comparable al título del '97 cuando le ganamos 3-1 en la final a Colo Colo. Ayer fue el Chuncho el primer invitado a nuestra celebración.
Más sufrido no pudo ser. Con el gol de Osorio a los cinco minutos, sentíamos que todo era demasiado perfecto y jamás ha sido fácil para la UC. Pero en el segundo tiempo, cuando pensamos que la U no tenía como complicarnos, más aún después del altercado que tuvieron sus propios jugadores camino a los vestuarios, apareció otro equipo azul comandado por un renovado Salas que marcó el empate a los 7 minutos.
A esas alturas los nervios eran incontenibles. Todavía éramos campeones, pero con un gol más de la U el panorama cambiaba, vendrían los penales y todos los miedos contenidos en la memoria colectiva del hincha cruzado se apoderaban de nosotros. Y así no más fue, Rivarola sacó una jugada del sombrero y los nervios ahora eran de ambos lados.
Los minutos que siguieron fueron emocionantes, cada pelota recuperada en el medio campo era un grito de cada hinchada y los contragolpes eran infartantes, en cualquier momento se podía definir todo.
Pero como estaba predestinado, el final iba a ser el más dramático de todos, los penales. La UC venía de quedar eliminada dos veces consecutivas por esta vía a manos de la Unión Española y la U llegaba mucho más entera a la definición después de haber dado vuelta el marcador. Sin embargo, si de algo estaba seguro era que si esta vez no éramos campeones, entonces no lo seríamos nunca. Era el momento definitorio para coronar un año espectacular y los jugadores estaban conciente de ello. Con una frialdad tremenda, empataron cada penal que convertía la U, hasta que el "TATI", quizás el jugador más importante de la campaña, atajó el tiro de Ponce y dejó a la UC con la primera opción.
El "POLO" y los festejos
El Polo Quinteros, con las manos a la cadera y la vista fija en el balón, cargaba sobre su espalda la tremenda responsabilidad de hacer saltar a todo el codo norte del Nacional. Al frente, el arco sur, un movedizo Johny Herrera, la red y el fondo azul y rojo que llenaba la vista.
El arbitro Selman hace sonar su silbato, el Polo se acerca al punto penal y clava el balón en el centro del arco, inflando las mallas y los pulmones de todo el país cruzado, contenidos del grito de campeón durante tres años.
Lo que siguió, los abrazos, los saltos, los cánticos, la copa y la vuelta olímpica del merecido monarca del fútbol chileno.
En tanto, en el centro de Valdivia, los hinchas comenzaban a reunirse en la plaza de la República para gritarle a la gente que la CATO es el campeón. Cerca de una hora estuvimos saltando, cantando y abrazándonos. Lo anecdótico: la champaña, la vuelta a la plaza, las fotos, las grabaciones y la inesperada visita de un ilustre hincha cruzado de Puerto Montt que se unió a nuestros festejos.
Dedicado a Maxi y a Gabriel.
3 comentarios:
Sin duda una pasión querido Diego. Yo aún busco la mia...
Un abraxo enorme y gracias por ser parte de este año viejo.
Holaaa Diego
espero que estés bien
saludos
holaaaa ¿¿¡dónde tai??
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